#tagram, qué asco me das.
Niñas bonitas hablando de comunismo
en primer plano,
con minimicrófonos y discursos automatizados,
mirada perdida,
cuerpo robotizado.
"we just need a woman president"
Has hecho un buen trabajo, Instagram.
Te juro que te aborrezco
más que a la peor de mis exnovias.
Eres más manipuladora, más mentirosa.
Llegué a creerte. Me endulzabas el oído
y te perdonaba.
Pero eres más baja. Más sucia.
Sodomizaste los valores
y los monetizaste.
Tu algoritmo estandarizó todo
y no sé por dónde nos lo clavaste.
¿Qué has hecho con la sociedad, #tagram? ¿Qué has hecho, carajo?
Mis amigas en su cumpleaños
deseando paz en Gaza
y celebrando la muerte
del líder supremo de Irán.
Qué mierda les plantaste en la cabeza.
Vemos #tagram models indignadas
por la guerra en Ucrania,
pero contentas
por la detención del narcopresidente
en Sudamérica.
Muy "indignadas" las modelos,
mostrando su descontento
en pelotas,
sin maquillaje, sin filtros,
por supuesto.
Y qué decir de los influencers
que venden cursos de libertad financiera
mientras huyen a Dubai
para no pagar impuestos.
La misma libertad que predican
es la que le roban al pueblo
cuando facturan desde un paraíso fiscal
y sus seguidores pagan IVA
hasta por soñar.
Pero el León se está despertando.
Pero el León se está despertando.
A sus amos ya les picó el culo.
El paraíso empieza a desplomarse.
Y ahora, ¿adónde van a escaparse?
Camaradas con posgrados, doctorados,
hablando de la teoría marxista,
pensando en la revolución
con las herramientas del amo.
Citando a Gramsci en Stories,
a Fanon en un Reel de 30 segundos,
la hegemonía cultural reducida
a contenido optimizado para el algoritmo.
La conciencia de clase
con 847 likes
y un link en bio.
Y qué decir de los que hablan
y critican el "comunismo cubano"
pero aplauden el valor y la determinación de Netanyahu
para "liberarnos del terrorismo".
Todos orquestados por el perro
de los traidores, mentirosos y repugnantes,
con la narrativa más asquerosa,
con Oscars más plásticos
que los que vende un cirujano
en el hermoso Imperio Hollywoodiense.
Pero yo he despertado.
Y vengo a reclamarte.
Qué asco me das, #tagram.
Qué PUTO asco me das.